La separación entre rastreles influye directamente en cómo se siente la tarima al pisarla y en cuánto duran las tablas con el paso del tiempo. Si la estructura queda demasiado abierta, el conjunto puede perder rigidez. Si queda demasiado cerrada, el coste sube sin necesidad.
Un punto de partida razonable
En muchos proyectos se utiliza 60 cm entre ejes como referencia inicial. Es una base práctica para estimar materiales y hacerse una primera idea de la estructura.
Ahora bien, no conviene tomar ese dato como una norma universal. El ancho, el grosor y el material de la tabla pueden exigir una separación distinta.
Qué factores hacen cambiar la distancia
Conviene revisar especialmente:
- el grosor de la tabla
- si es madera o material compuesto
- la carga prevista en la terraza
- la dirección de colocación de las tablas
- la recomendación del fabricante
En zonas con uso más intenso o con tablas menos rígidas, a menudo compensa acercar apoyos.
La estructura y el cálculo van de la mano
La separación entre rastreles afecta también a la cantidad de tornillos y a la sensación general de solidez. Por eso no debería decidirse al margen del resto del proyecto.
Si todavía estás en fase inicial, puede ayudarte leer también subestructura de tarima exterior: cómo montar los rastreles y calcular tornillos para tu proyecto de tarima exterior.
Qué hacer antes de cerrar la estructura
Usa la distancia de 60 cm como base para planificar, pero confirma siempre el dato con el sistema de tarima que vayas a comprar. Es una revisión sencilla que puede evitar flexiones, retoques y costes adicionales después.